Publicado el 11 de enero de 2017


1. Desconfianza ciudadana hacia el poder y sus élites
2. Marcha Mundial: ¡Todo el poder al servicio del pueblo!
3. El pueblo debe elegir a sus líderes efectivos...
4. ...para ponerlos al frente de la Marcha Mundial
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1. DESCONFIANZA CIUDADANA HACIA EL PODER Y SUS ÉLITES


Vivimos en un tiempo donde las condiciones de opresión e injusticia están a la vista de una vez y en todo lugar gracias a la comunicación, la información y las redes.

Hay miles de millones de personas que son víctimas de tantas injusticias y se encuentran desamparadas... Los que no tienen lo que necesitan como la alimentación, educación, salud, vivienda adecuadas. Los que son objetos de discriminación por racismo, orientación sexual, discapacidad, machismo... Los que se sienten afectados por conflictos bélicos, políticas económicas que promueven los gobiernos en favor de los intereses de unos pocos, salarios miserables que apenas alcanzan para vivir...

Aunque hay diversos caminos para defender al débil y que haya justicia, pero resulta ilusorio, inútil en ocasiones, porque por más que hagan mover, por más que se esfuercen en mejorar las condiciones de vida, los problemas persisten. No encuentran fórmulas para acabar con el sufrimiento de los débiles e indefensos.

Muchos gobiernos abusan de nuestros pueblos, y que las Naciones Unidas por sí misma no han sido capaces de cumplir con sus principales objetivos debido a las grandes potencias que quieren imponer la propia política, ideología o intereses nacionales. Es la clase política que solo busca su propia ventaja e interés.

Hacen uso de los poderes para dominar a otros, imponiendo leyes y costumbres para sus propios intereses a costa del sufrimiento y de la miseria de sus súbditos o conciudadanos.

En el mundo hay malos dirigentes que aplican legislaciones brutales contra el pueblo. Todavía quedan gobiernos que emplean instrumento de intimidación y control social, adentrarse a los hogares e invadir la privacidad de los ciudadanos. En vez de auxiliar a sus ciudadanos toman medidas que los perjudican y encadenan. Ellos se quedan con los privilegios y tiene a un pueblo pobre, ignorante y con miedo. Para estos dirigentes el pueblo no existe, hacen leyes para ellos. Son países que no respetan los derechos humanos.

También los malos dirigentes están en el mundo religioso que desprecian, marginan, excluyen a personas que ellos no comparten, atacan sin misericordia a los homosexuales, que oponen a los métodos anticonceptivos, insultan a las personas que defienden el aborto. Casi todas las religiones humillan y ningunean a las mujeres. Hay pastores que discriminan a los discapacitados.

Actos tan inhumanos y crueles que repugnan, lo peor que hay quienes del pueblo le siguen y hasta le hacen reverencia, aceptan sus opiniones como válidas y absolutas.

La gente está cansada y hastiada de esa clase de dirigentes que tratan de imponer conciencia, dañan y someten a los pueblos. Los dirigentes que condenan y hacen anatemas no son los que necesita el mundo nuevo, justo y solidario que hay que construir para todos los ciudadanos.


Todos los que se sienten excluidos, marginados, minorías desprotegidas, grupos vulnerables,
son victimas de las injusticias que cometen los poderes que aún quedan, entre ellos, la élite religiosa. No tolerar más este tipo de injusticia. Poner fin a esa clase de líderes que no hacen acepción de personas, ya que hay que tratar a todos los seres humanos por igual. Nadie tiene derecho a sentirse despreciado y que nadie se pierda.

Se irrumpe el pueblo que ha perdido la confianza en las élites políticas, económicas, religiosas, etc. Y hace asomar su actitud y la fuerza de la palabra para no callar, hace oír sus quejas y gritar. Se reúne y sale a las calles a protestar y se tiene que escuchar porque quiere decidir el futuro de la humanidad.

Los pueblos se han movilizados en todo el mundo para clamar justicia la que dé a toda persona, sin distinción ni discriminación, que todos tengan la dignidad como personas.

Toda la humanidad anhela la justicia y paz, y es este el momento propicio para abrir el camino de la liberación, "romper las cadenas injustas, desatar las amarras del yugo, dejar libres a los oprimidos y romper toda clase de yugo".

La élite ya no tiene nada más que hacer, y ahora es el pueblo que debe emprender un nuevo caminar que estará lleno de desafíos nuevos, porque sucederán cosas nunca antes experimentadas. Una nueva historia de lucha liberadora que le dará un sentido nuevo a la existencia humana. 

Son llamados todos los que llevan las vidas mínimas a que salgan a las calles, plazas, parques e incluso frente a los templos de todas las religiones que existen en esa Marcha Mundial, porque será el camino del abandono de este viejo mundo de la servidumbre para construir una sociedad mas humana.

Que se unan todos a la lucha final de la liberación de la humanidad de la opresión e injusticia. Esta es la histórica oportunidad que se espera contar con la colaboración de todos.
 





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