1 Mis Profecías
2 Marcha Mundial: ¡Todo el poder al servicio del   pueblo!
3 Sacerdotes al frente de la Marcha
4 Se irrumpe el Mesías del pueblo
5 El viaje del Mesías a Vaticano
6 Toma posesión de la silla papal
7 Construye la Humanidad Nueva
8 La Humanidad Nueva y las religiones
9 La historia eterna

Necesito tu aporte para esta causa que merece la pena difundir en esta web, para mejorar la elaboración y la redacción de mi mensaje, así como  su difusión y promoción. Realizar todos aquellos tienen costos. Si lo deseas, pulse el botón de abajo.


4. SE IRRUMPE EL MESÍAS DEL PUEBLO


1. Que el pueblo busque a uno de los suyos a liderar la Marcha Mundial

El pueblo maltratado, despreciado y aplastado a lo largo de la historia, saldrán como una multitud abigarrada procedente de todas las naciones junto a los sacerdotes efectivos al frente a marchar por las calles del mundo para luchar contra gobiernos hostiles, conflictos bélicos, y a todos aquellos que tienen predisposición a la agresión y dominación que aún quedan en el mundo. Será una lucha que no se acabará hasta que haya en toda la tierra países independientes, soberanos y democráticos. Y sean laicas y libres de la influencia religiosa. Para el pueblo ese será su tiempo glorioso. 

Tras la derrota de la tiranía mundial, el pueblo celebrará la victoria por la liberación de todos sus enemigos. Un canto de victoria por alcanzar la universalidad de su soberanía. Se exaltará la grandeza del pueblo, único soberano y señor en toda la tierra. 

Para alcanzar ese triunfo mundial de la libertad sobre el despotismo, el pueblo necesita un líder que lo guíe en la Marcha "La multitud por sí sola nunca llega a nada si no tiene un líder que la guíe" (Hermann Keyserling). Un líder que lleve a la multitud del pueblo a donde deben ir. Deberá ser uno de su mismo equipo pero que sepa qué se debe hacer para alcanzar la victoria. Que confíe en quien sepa el camino que conduzca hacia el respeto pleno a todos los seres humanos.

Que los ciudadanos se pongan a su disposición, ayudarle a cumplir su propuesta de acabar con la tiranía mundial y hacer nuevas todas las cosas. Apoyen, confíen en él y dejen todo en sus manos como líder o conductor universal. Se una el pueblo junto a sus pastores humanitarios a él que se pone al frente de la Marcha. Llega esa hora de la lucha, de dignidad, de unidad, del despertar de los pueblos reunidos en las calles del mundo bajo su conducción. Se iniciará el tiempo del fin de la historia.

¿Quién otro que no sea él que guíe la historia e interpreta la misma? ¿Quién otro que no sea él que pone sobre aviso al ser humano que está por comenzar la anunciada Marcha, y poner manos a la obra? El pueblo tiene la respuesta, que puede aceptar libremente su autoría, además de su conducción por ese camino de la salida de este viejo mundo de la esclavitud hacia la libertad. Esa es su misión y nadie más sabe cómo. 

Las palabras que él diga, el pueblo las hará suya para poner en acción. Son palabras del pueblo dirigidas al poder que debe abandonar el camino torcido y recorrer el camino de la justicia. El mundo tiránico se verá cara a cara con el pueblo soberano.  

Marchen pueblos para unirse a él hasta que todas las dictaduras sean erradicadas de la tierra para celebrar su triunfo mundial. Todos los que se sienten perseguidos por sus gobiernos se pongan de lado de él como su defensor. Con él, su pueblo despertará triunfante sobre los opresores caídos. Se exaltará la grandeza del pueblo por su victoria sobre el odio y la hostilidad. No hay victoria sin batalla.


2. Que el pueblo exija a sus gobiernos a reconocerlo como su Autoridad Suprema

La Humanidad se encuentra desamparada, desfavorecida, desprotegida, como un rebaño de ovejas sin pastor. Ella necesita un liderazgo universal y no puede esperar más. Se alcanzará en sentido pleno al unirse las naciones a quien le presida, como el esperado guía del pueblo quien se encarga de buscarlo, congregarlo, apacentarlo. 

Cambiará para siempre el rumbo de la historia, al iniciarse las marchas multitudinarias con sus líderes humanitarios, que no solo tendrán que luchar con él que se pone al frente hasta derribar a todos sus enemigos de la faz de la tierra, sino que también tendrán esa decisión soberana de escogerlo para administrar y gobernar por encima de todos los gobiernos de las naciones. 

La multitud del pueblo, formada por gente de todas las naciones, tendrá que agolparse en torno a quien quiere tenerlo como máximo representante de su soberanía. Elegir es un acto refrendado por el pueblo que impone su voluntad, y es quien debe otorgar una sola autoridad suprema o máximo representante para toda la humanidad. Será el Grito del pueblo en las calles de todo el planeta que busca elevarlo a él a la posición más alta como gobernante del mundo. 

Que todos los países tengan una constitución o carta magna como su norma suprema, en la que el pueblo deje de ser súbdito y se consagre como soberano. Todos tengan a la democracia como su único sistema en la que el pueblo ostente la soberanía para ejercer su voluntad de elegir, controlar y revocar a sus representantes políticos a través del sufragio universal. Los verdaderos representantes están en un estado democrático y social de derecho y de justicia, son aquellos que sirven al bien común de los ciudadanos, a todo el pueblo, y no a sus electores ni a sus partidos que lo postulan. 

El pueblo soberano defendido por el sistema democrático será quien debe dar pie a una acción definitiva y coordenada, para constituir al que será Cabeza de toda la Humanidad. Un nuevo modo de liderazgo universal que vincule el compromiso humano con la justicia y el derecho. La multitud del pueblo que apoye al conductor de la Marcha, tendrá que exigir a sus respectivas autoridades nacionales a reconocer y aceptar a aquél como su autoridad universal, a quien hay que escucharle y obedecer. 

El pueblo soberano que ejerce su voluntad a través de sus representantes nacionales para levantar y llenar el liderazgo o representación universal. Una autoridad suprema que debe venir de todas las naciones, sin excepción. No hay otro que no sea él quien como liberador sea resaltado y sea subido a ser el representante supremo de todas las naciones. Cuando las naciones lleguen a ser un solo bloque libre, democrático, soberano e independiente, entonces debe haber direccionalidad global. 

No puede haber en la tierra otro soberano que la colectividad de los ciudadanos o el pueblo que tenga ese derecho de elegir a sus representantes. También el nuevo cargo máximo de Cabeza de la humanidad es representativo, y debe ser otorgado como un poder legítimo por el pueblo, quien es el titular de la soberanía. Ningún poder o autoridad puede ser legítimo si no es otorgado por el pueblo.  


3. Se irrumpe el liberador como Mesías

Tras superar el autoritarismo que aún quedan, el mundo entero será democrático y en paz. La alegría y el júbilo por la victoria mundial del pueblo soberano que tendrá en toda la tierra a sus gobiernos elegidos por votación. Después, estos como autoridades nacionales tendrán que reunirse en un mismo lugar para reconocer oficialmente a aquél como su autoridad suprema o cabeza universal. Ponerle a él a cargo de Todo. Disponerle pleno poder y con la autoridad soberana por sobre todas las instituciones globales. 

Nacerá así el nuevo cargo de carácter universal, instrumento eficaz del pastoreo para el cuidado que él mismo deberá asumir en favor de la humanidad del pueblo, que son las Naciones Unidas. Un cargo otorgado por todos los gobiernos a él como máximo representante de toda la humanidad. Todas las naciones y sus leyes internacionales reconocidas como sus únicas normas estarán bajo sujeción de aquél para administrar justicia. 

El cargo universal que tendrá él como cabeza de todas las naciones por primera vez en la historia humana. Un título mesiánico delegado por todos los gobiernos de la tierra. En ese entonces, él será exaltado como autoridad soberana y universal, es decir, como Mesías legal para gobernar sobre las naciones.

Se acabará en ese día el tiempo que constituirá una travesía que podemos llamar premesiánico, o camino preparatorio entre esta vieja y larga historia y la inauguración mesiánica. Habrá llegado a su fin ese tiempo precursor cuando él reciba legalmente el nuevo cargo como autoridad mesiánica. Él proclamado como Mesías se abrirá la era mesiánica, que será su tiempo.

Estando en función la autoridad personal y universal, junto a todos los demás poderes que existen, políticos, económicos, financieros, etc. se pondrán a su punto verdadero que es el servicio al soberano, que es el pueblo. A partir de entonces y lo será para siempre, el pueblo soberano, el único mandante, estará por encima de las instituciones globales.

Será la única cabeza y director de los organismos de las Naciones Unidas. El Mesías y ellos serán su nuevo pueblo. Los Jefes de Estado y de Gobierno estarán congregados en torno a quien será su máximo representante de la soberanía que reside en el pueblo. Ellos estarán bien dispuestos seguirlo a él como su Autoridad Suprema quien tomará esa decisión de emprender la era mesiánica que comienza con el camino hacia la Ciudad del Vaticano.  
 





Copyright 2017  Alen Foper. Todos los derechos reservados