1 Mis Profecías
2 Marcha Mundial: ¡Todo el poder al servicio del   pueblo!
3 Sacerdotes al frente de la Marcha
4 Se irrumpe el Mesías del pueblo
5 El viaje del Mesías a Vaticano
6 Toma posesión de la silla papal
7 Construye la Humanidad Nueva
8 La Humanidad Nueva y las religiones
9 La historia eterna

Necesito tu aporte para esta causa que merece la pena difundir en esta web, para mejorar la elaboración y la redacción de mi mensaje, así como  su difusión y promoción. Realizar todos aquellos tienen costos. Si lo deseas, pulse el botón de abajo.


5. EL VIAJE DEL MESÍAS A VATICANO


1. El Mesías enfoca su mirada en la Sede Papal

En ese día todos los gobiernos de las naciones estarán reunidos en un solo lugar para consagrar como cabeza suprema o Mesías a aquél que deberá nacer del pueblo. Allí él anunciará que su siguiente objetivo será conquistar la Ciudad y la Sede de la Iglesia que está en Roma.

Desde entonces, todos los países con sus gobiernos democráticos lo tendrán a él con pleno poder y con la autoridad soberana para lo que hará desde entonces. El pueblo es el soberano, el que ostenta el señorío para escoger a uno de los suyos en quien confiar, y lo envía para que realice su proyecto sobre la creación de la Humanidad Nueva. El Mesías enviado por el pueblo hará su voluntad y levantar la Obra que ha propuesto. 

Tras la derrota de la tiranía mundial y constituido él como cabeza de las Naciones Unidas para dirigirse hacia la Ciudad del Vaticano, en busca de un lugar donde gobernar y un trono donde sentarse. Entrar en ese lugar sagrado será su objetivo o meta para constituirla en centro de su actividad mesiánica. Será su decisión como Mesías escoger a la Iglesia para una nueva misión.

Es necesario que todos los enemigos del pueblo soberano sean completamente eliminados. Proezas que le significará tener esa grandeza y gloria. Teniendo al pueblo engrandecido y alabado por su sublime victoria, las puertas de la Iglesia comenzarán a abrirse. Habrá llegado el tiempo para el Mesías encaminarse a lograr ese objetivo propuesto que es la "Ciudad Santa" del Vaticano para la toma de posesión de su trono universal. 

El pueblo descubrirá desde el inicio de la Marcha Mundial a su futuro Mesías, quien pone su vista en esa Ciudad Santa como su objetivo final. El pueblo no solo lo empujará a que vaya al encuentro con el Papa, sino que también se sentirán motivados a salir a las calles del mundo, como también sacerdotes y sacerdotisas acepten o se ofrezcan como pastoras y pastores humanitarios para expresar su total repudio y rechazo al terrorismo, a las guerras, y a todos aquellos que tengan predisposición a la agresión y dominación. Unirse todos en las calles del mundo para que intercedan por él ante el referente de la Iglesia para que éste acceda a recibirlo personalmente y pedirle su colaboración a su proyecto liberador. 


2. El Mesías en busca de colaboradores para gobernar con él

Lo primero que hará él nombrado Mesías, será buscar a sus colaboradores que se encuentran esparcidos por todo el planeta para formar un gobierno universal con él. Él será como una especie de presidente electo que empieza a buscar a quienes serán sus ministros, estos si aceptan, renuncian a su trabajo anterior para empezar a trabajar con él al ser investido. 

Él, al ser recibido legalmente el cargo de Autoridad Suprema de parte de las Naciones Unidas, tendrá esa posibilidad de elegir a quienes él quiera, y ellos vendrán a él. Eso es lo que hará fijándose en el Papa y los obispos que están en comunión con él. Estos serán los colaboradores de su futuro Gobierno Mesiánico. 

Él tendrá que buscar la colaboración de las autoridades eclesiástica para gobernar con él a las Naciones Unidas. La tarea es que no solo las autoridades civiles, sino que también autoridades religiosas, sin excepción, deben servir al pueblo. Así el pueblo llegará a ser el único soberano o señor en toda la tierra. 


3. La Iglesia debe renunciar a lo religioso y sagrado

La llegada de un mundo sin dictaduras, ni guerras, ni invasores ni invadidos, ni que haya países que estén fuera de sus respectivos organismos internacionales, serán algunas de las señales para la Iglesia que deberá reconocer al señorío absoluto del pueblo por mostrar sus hazañas heroicas. 

Conquistar la Sede de la Iglesia significa derribar los muros como una barrera que los líderes eclesiásticos han puesto para conservar su poder y sus privilegios, que están más interesados en representar lo religioso y lo sagrado, que en representar a los ciudadanos y defender sus derechos. Lo que impiden al Mesías como hombre del pueblo entrar a la esfera divina. 

Cuando el Mesías se prepare para subir a la Sede de la Iglesia, será hora de desmantelar por completo la institución católica: la misa, los sacramentos, sacramentales, las fiestas, objetos, ritos, rezos, normas, y todos los demás, que fueron convincentes tiempo atrás, pero ya no es más. El desmantelamiento es una labor exclusiva de los sacerdotes, obispos y el Papa. Son ellos los que están obligados a hacer todos los preparativos pertinentes para la movilización. Marchar hacia el objetivo final tendrá ese mandato de deshacerse de todo lo que ha perdido importancia.

El Papa y los miles de Obispos esparcidos por el mundo, serán quienes deben hacer los rigurosos preparativos de desmontar la Iglesia, esto es, romper las costumbres y normas religiosas, en busca de ese horizonte mucho más grande que el Mesías le propone. La Iglesia al aceptar el llamado del Mesías, significará actualizar su obra, entrando en el camino de la renuncia y exigencia que se requiere para adherirse y seguir a la persona humana. No se puede amar a las cosas religiosas que tiene y a la dignidad humana al mismo tiempo. Tendrán que deshacerse de conceptos tradicionales de moral impuestos por una sociedad ya caducada, por eso hay que renunciar a esas cosas externas de la religión, sin contenidos interiores de justicia.

La exigencia del Mesías a los jerarcas de la Iglesia será dejar todo lo que le impide la disponibilidad para caminar con el hombre libre. Librarse de las tradiciones milenarias para poder mirar adelante, donde se encuentra la verdadera libertad y la autenticidad de ser humano. El Papa y los Obispos tendrán que liberarse del encarcelamiento litúrgico, para que puedan entrar en el camino del Mesías, solo con lo puesto, como su única pertenencia. Renunciar todo lo que tienen para entregarse completamente a él como su Autoridad Suprema, o Señor.

Los líderes de las demás religiones cristianas y no cristianas seguirán su ejemplo, comprendiendo en terreno que hay una vocación mayor y haciendo morir progresivamente sus respectivos ritos en toda la tierra. Sin embargo, el Mesías exigirá con vehemencia solamente a la Iglesia romana a que haga los preparativos para desmantelar la religión. Se fijará solo en la Iglesia donde está Pedro, a quien quiere tenerlo como su segundo en su futuro Gobierno Universal. 


4. La Iglesia será entregada al Mesías

Los muros externos de la Iglesia romana tienen que caer con el grito de la ciudadanía que busca el triunfo humano. Será el triunfo de todos los ciudadanos cuando la oposición y resistencia de parte de los Obispos, cesen, calmen por completo. Entonces, el Papa ya no vacilará en entregarle la Barca de la Iglesia a aquél que quiere subir en ella. Esa subida significará su entrada triunfal en la Ciudad del Vaticano para asumir el liderazgo central de la Iglesia y poder transformar a ella en otra nueva que será inclusiva e igualitaria para siempre.

El Mesías se sentirá aceptado, apoyado y respaldado por la multitud de su pueblo para encontrarse compulsivamente proyectado hacia delante, buscando la puerta del mundo del futuro, que es la Iglesia, y ésta tendrá que recibirlo a su llegada. Su objetivo será tomar esa decisión irrevocable de tomar posesión de la Ciudad del Vaticano y del trono de Pedro. La Iglesia deberá ser conquistada ¡Eso será realmente otro triunfo! porque será de propia voluntad del Papa y los obispos someterse ante él.

El conjunto episcopal con el Papa a la cabeza se estará preparando con todo lo necesario para la entrada triunfal del Mesías en la Ciudad del Vaticano, su Sede. El Mesías al obtener la respuesta del Papa para ser recibido y aclamado, y éste le manifestará su total disponibilidad para colaborar en la transformación que aquél quiere de la Iglesia. Habrá llegado el momento de anunciar la entrada triunfal del Mesías en esa Ciudad Santa. 

El pueblo, el único que ostentará soberanía o señorío en un mundo en paz y en democracia, y su Mesías se pondrá al frente para ponerse a cargo de todo lo necesario sobre su subida hacia el Vaticano, contando con la colaboración de la Iglesia la realización de los momentos litúrgicos del catolicismo. La Iglesia debe renunciar a todas sus tradiciones y costumbres antes de que su Mesías emprenda su subida como el camino del Señor, una senda donde los pies humanos nunca había caminado. 

Él será aclamado por las multitudes en las calles del mundo a su llegada en Roma y avanzar por las calles de esa capital italiana hasta llegar al Vaticano y por medio del Papa es la Iglesia esparcida por el globo terráqueo sale a recibirlo y darle la bienvenida. Aquél en el nombre de la soberanía del pueblo realiza su entrada triunfal en la Sede de la Iglesia. El último acontecimiento llamado procesión será llevado a cabo por la cabeza como autoridad soberana y toda la tierra celebrará su entrada.  
 





Copyright 2017  Alen Foper. Todos los derechos reservados