1 Mis Profecías
2 Marcha Mundial: ¡Todo el poder al servicio del   pueblo!
3 Sacerdotes al frente de la Marcha
4 Se irrumpe el Mesías del pueblo
5 El viaje del Mesías a Vaticano
6 Toma posesión de la silla papal
7 Construye la Humanidad Nueva
8 La Humanidad Nueva y las religiones
9 La historia eterna

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7. CONSTRUYE LA HUMANIDAD NUEVA


1. Instrucciones del Mesías al pueblo sobre la Nueva Creación

El Mesías como nuevo Pastor Universal sentado en la Santa Sede y constituido el Episcopado como fundamento o primeras piedras para edificar una Humanidad Nueva. Comenzará a impartir instrucciones precisas a todas las naciones sobre esa nueva construcción que será inclusiva e igualitaria. Instrucciones ya conocidas de antemano por el pueblo, pero mejorado, ampliado y aprobado en el Concilio para llevarlas a la práctica.

La humanidad entera estará presenciando en TV y en vivo, internet online, para escuchar al que está entronizado y prepararse para actuar conforme a todo lo que él mande. Él hablará al pueblo, como también sus colaboradores episcopales hicieran lo propio al ser enviados a sus respectivas diócesis en toda la tierra. Son instrucciones para la edificación de la Nueva Creación elaborada por él y confirmada en el Concilio.  

La respuesta unánime del pueblo a su proyecto, significará para él, en su calidad de Mesías, dar el vamos a la construcción de la sociedad definitiva, que será supervisada por el mismo hasta completar el trabajo. El Obispo de Roma bajo sujeción del Mesías tendrá esa tarea de hacer triunfar su vocación al dejar entrar a las Naciones Unidas en la Iglesia. Se hará realidad, entonces, la apertura de la Iglesia al mundo.

La Santa Sede por su experiencia diplomática y las relaciones internacionales deberá empezar a tomar para sí todos los documentos y tratados internacionales, que serán reglas y normas de justicia del Rey Mesías. La Iglesia se convierte, se transforma, al abrirse a toda la humanidad. Se formará en Pedro y los Obispos una nueva conciencia que será acompañar sin vacilación a ese mundo gentil. La llegada inminente de los organismos internacionales a la Iglesia tendrá al Obispo de Roma esa virtud de acogerlo como corresponde.

El Mesías al ser consagrado como Autoridad Suprema de las naciones y se sienta posteriormente en el trono petrino, es porque pondrán a él como el principal depositario de los documentos fundamentales de las Naciones Unidas como su Ley Suprema que establece la paz y seguridad para toda la humanidad. Todos los documentos a su haber, las diversas declaraciones, convenciones, tratados, pactos internacionales, que fueron aprobados para exigir a todas las naciones miembros su cumplimiento. Él al sentarse en la silla pontificia estará para levantar una humanidad nueva ensalzando la dignidad humana.


2. La entrada de las Naciones Unidas que guardan la Ley en la Iglesia

Todas las naciones estarán reunidas ante el Mesías, quién con la ayuda de su asistente, el Obispo de Roma, dejará entrar en la Iglesia a todos los Organismos Internacionales que haya en la tierra, pero separará al mundo en dos, los que cumplen y los que no cumplen sus respectivas normas. A todos los países que se han esforzado en cumplir las exigencias de las instituciones globales entrarán, es decir, los que han puesto fin a la censura, la delincuencia, la discriminación, el hambre, la pobreza, las armas nucleares... También entrarán hospitales, escuelas, fábricas, edificios, estadios deportivos... que cumplen satisfactoriamente sus respectivas normas internacionales. 

Se quedarán dentro de la Iglesia, a todos los países que respetan a la mujer, los niños, los ancianos, la minoría, animales, al medio ambiente. A todos aquellos que tienen leyes locales, nacionales e internacionales, ajustadas con respecto a los mandatos universales de la ONU. El Mesías recibirá solamente a los que han llegado al más alto nivel de civilización y cultura cuando protegen con leyes a los seres humanos y al medio ambiente. Podemos decir, que en el mundo superior no hay hambre, pobreza, censura, ni inventos y creaciones obsoletos o superados.

La Iglesia vacía de ritos romanos se volverá a llenar de nuevo con ese mundo de arriba, de lo alto, los que alcanzan a cumplir los preceptos universales de las NN.UU. Estos serán considerados por el Mesías entronizado como los nuevos justos y fieles, los primeros obedientes que entrarán para habitar con él al descanso eterno, porque más allá del cumplimiento no existe. No tienen nada más que hacer. Todos los que ganan serán entronizados también con él. 

A medida que vayan entrando ese mundo obediente, porque guardan los mandatos de esa entidad política mundial, se levanta como nuevo Edificio social. Se forma el Pueblo Nuevo cuya característica fuera la rectitud y la justicia, bajo una misma cabeza universal, el Mesías, sobre el fundamento de Pedro. Será el Hombre de lo alto que se muestra a sí mismo Recto y Justo. 


3. Los demás se quedarán afuera hasta que cumplan la Ley

Actualmente, hay 193 países miembros firmantes de las Naciones Unidas, y se comprometieron cumplir los propósitos y principios universales de la Carta de las mismas. Son prácticamente toda la humanidad ha recibido los mandamientos y los guarde. La totalidad de los mandatos internacionales se convierten en mandatos del Mesías, él estará para exigir la observancia antes de entrar a su Pueblo Nuevo. 

La misión del Mesías entronizados no será por los primeros que se sienten limpios, satisfechos, los que no tienen necesidad, y se han vueltos nuevos para estar con él, sino por los otros que viven en miseria y debilidad. Por eso, él empezará a llamar a estos últimos a imitar a los de arriba como su modelo a seguir. Lo tendrá aprobado a los primeros que han observados y desaprobado a los segundos hasta que estos se esfuercen a hacer lo mismo para entrar en el mismo redil.

Con este mundo levantado, o de arriba, hará resaltar las faltas y miserias de los que aún no cumplen, los del mundo de abajo. ¿Quiénes son estos? Son aquellos países o ciudades donde aún no han superado la pobreza, el hambre, la contaminación. También empresas, hospitales, viviendas, recintos deportivos, inventos, que no cumplen sus respectivas normas internacionales. Lo mismo las leyes nacionales que no se ajustan aún a la ley internacional.

Sin embargo, no se hallará ninguna nación, o ciudad, que guarde todos los mandamientos universales de la ONU, por ejemplo, puede que un mismo país haya superado el hambre, la pobreza, pero no el desarme. Cada país, ciudad, empresa, lo que sea, tiene su parte excelente y su parte despreciable. Hay dos mundos: el mundo de arriba, libre, bello, perfecto, y el mundo de abajo, corrompido, sucio, inmundo, impuro. A estos últimos, el Mesías lo dejará fuera de su Pueblo Nuevo, su Iglesia, por no haber llegado a sus respectivas alturas. Los que aún no cumplen, o no superen los problemas, no podrán entrar. 

Se quedarán excluidos, pero se le invita a entrar al Pueblo Nuevo a ese resto a elevarse imitando a los que están con él como su modelo a seguir. Esa será su misión como Pastor Universal, a que esa parte del mundo se esfuerce a hacer lo mismo, subirse para alcanzar las mismas alturas. Eso significa cambiarse de los andrajos en distintivos de los escogidos.

Aquél sentado en la silla pontificia supervisará personalmente y no descansará hasta que todas las obligaciones internacionales sean cumplidas por todas las naciones de la tierra. Los pueblos juntos a sus pastoras y pastores estarán para apoyar a sus respectivas autoridades civiles para elevar a sus países a todas las alturas, erradicando el hambre, la pobreza, la desigualdad, las armas y los ejércitos entrenados para la guerra, y para preservar la naturaleza. Todas las naciones deben terminar elevándose para entrar en la sociedad justa y solidaria. Y el mundo de abajo ya no existirá.  
 





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